Conversación: no sé si en algún momento le dije que estudié Lengua y Literatura Hispanoamericana, o me habría visto con un libro bajo el brazo.
No miento si On the Road era el único libro que leía, por años buscó afanosamente una explicación a esa forma erudita de narrar de Jack Kerouac, quería saber el significado de todo y en mí, veía sus respuestas.
A leguas se sentía incómoda y odiaba la lectura; ansiaba gritarle que la abandonara de una vez y por favor, me dejara seguir mi camino.
Ella era de esas personas que irritaban a distancia. Mis días se traducían en seguir mi destino o tomar el camino mas largo para no encontrarla. El problema es que es gemela, y me era imposible discernir entre las dos sin verme incómoda.
Eventualmente supuso mi respuesta y dejó de hablarme. Reivindicada, proseguía mi senda, pensando en ese personaje de carretera tan mencionado en las clases de literatura norteamericana, como presagio al descubrimiento de la juventud tardía.
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